Recibir una indemnización por despido es, a la vez, un alivio y un quebradero de cabeza. De golpe tienes una cantidad importante en la cuenta y muchas preguntas: ¿tengo que pagar impuestos por esto? ¿dónde meto el dinero para que no se me evapore? ¿lo gasto, lo guardo, lo invierto? En este artículo te explico cómo tributa la indemnización y cómo darle un uso inteligente, paso a paso y sin tecnicismos innecesarios.
¿Tengo que pagar impuestos por la indemnización?
La buena noticia es que buena parte de la indemnización por despido suele estar exenta de IRPF. La ley establece que está exenta la indemnización obligatoria según el Estatuto de los Trabajadores, con un límite máximo de 180.000 €.
Es decir: si te corresponde la indemnización legal por despido improcedente (con carácter general, 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades) y no supera los 180.000 €, no pagas impuestos por ella. Lo que exceda de esos 180.000 €, o lo que cobres por encima de lo que marca la ley (por ejemplo, una mejora pactada con la empresa), sí tributa como rendimiento del trabajo.
Un matiz importante: la reducción por irregularidad
Si una parte de tu indemnización sí tributa y esa parte corresponde a muchos años trabajados (más de dos), puede aplicarse una reducción del 30% por rendimientos generados de forma irregular en el tiempo, con ciertos límites. Es un detalle que reduce la factura y que conviene revisar caso a caso, porque no todo el mundo lo aplica correctamente en la declaración.
Antes de invertir: ordena tu situación
Puede ser tentador lanzarse a invertir toda la indemnización, pero el orden correcto es otro. Un despido implica, muchas veces, un periodo sin ingresos. Lo primero es asegurar tu tranquilidad:
1. Monta o refuerza tu fondo de emergencia
Antes que nada, separa el dinero que necesitas para vivir mientras encuentras un nuevo empleo o pones en marcha un proyecto. La recomendación habitual es tener entre 6 y 12 meses de gastos disponibles y sin riesgo. Este colchón no se invierte en bolsa: se guarda en un producto seguro y líquido. Te cuento cómo dimensionarlo en mi artículo sobre el fondo de emergencia.
Para ese colchón, en 2026 una opción razonable son los fondos monetarios (rentabilidades en el entorno del 2% con liquidez casi inmediata) o los depósitos y letras del Tesoro a plazos cortos. Lo importante es que puedas disponer del dinero rápido y sin sustos.
2. Cancela deudas caras
Si arrastras deudas con intereses altos (tarjetas, créditos al consumo), amortizarlas suele ser la «inversión» más rentable y segura que existe: te ahorras un interés que ninguna inversión conservadora te va a garantizar.
Cómo invertir el resto de la indemnización
Una vez tienes el colchón montado y las deudas caras liquidadas, el dinero que sobra es capital que puedes poner a trabajar con un horizonte más largo. Aquí ya no hay una respuesta única: depende de tu perfil de riesgo, tu edad, tus objetivos y de cuándo vas a necesitar ese dinero.
Define primero el objetivo y el plazo
No es lo mismo invertir para complementar la jubilación dentro de 20 años que para dar la entrada de una casa dentro de 3. Cuanto más largo sea el plazo, más puedes asumir cierta volatilidad a cambio de más rentabilidad esperada. Cuanto más corto, más conservador debes ser.
Diversifica y evita la tentación de «acertar»
El error clásico es meter toda la indemnización en una sola apuesta (una acción de moda, un inmueble, criptomonedas) buscando un pelotazo. La evidencia dice lo contrario: diversificar entre distintos activos y dejar que el interés compuesto haga su trabajo a largo plazo es lo que construye patrimonio de verdad. Los fondos de inversión diversificados son una herramienta muy útil para esto. Si quieres una guía de partida, te recomiendo cómo invertir tus ahorros.
Aprovecha la fiscalidad a tu favor
Si parte de tu indemnización tributa (por superar el límite exento), puedes reducir la factura del IRPF de ese año haciendo aportaciones a un plan de pensiones, que desgravan en la base general. También conviene tener en cuenta cómo tributan las inversiones que elijas: los fondos de inversión, por ejemplo, permiten traspasar el dinero de un fondo a otro sin tributar hasta que rescatas. Sobre esto puedes leer más en fiscalidad de las inversiones en el IRPF.
Errores frecuentes que conviene evitar
Gastarla como si fuera un premio. Una indemnización compensa la pérdida de un empleo; no es dinero extra. Tratarla con cabeza hoy te da margen mañana.
Dejarla parada en la cuenta corriente. Con la inflación, el dinero quieto pierde poder adquisitivo cada año. No hace falta arriesgar, pero sí darle al menos un destino que le haga frente.
Invertirlo todo de golpe sin plan. Antes de decidir dónde, hay que decidir para qué y para cuándo. Sin objetivo no hay buena inversión.
Y si el despido es la puerta a un nuevo proyecto
No todos los despidos terminan en otro empleo por cuenta ajena. Para muchas personas, la indemnización es el capital semilla que les permite dar el salto que llevaban tiempo posponiendo: montar su propio negocio o establecerse como autónomo. Si es tu caso, la planificación cambia un poco.
Por un lado, necesitarás reservar una parte mayor como colchón, porque los primeros meses de un proyecto propio suelen ser de ingresos irregulares. Por otro, se abren opciones interesantes: la capitalización del paro (cobrar la prestación en un pago único para invertirla en el negocio) puede combinarse con parte de la indemnización, y las aportaciones a productos de previsión como autónomo empiezan a tener ventajas fiscales que antes no tenías.
La clave es no mezclar el dinero del proyecto con el dinero de tu seguridad personal. Separar mentalmente (y en cuentas distintas) el capital que arriesgas en el negocio del que reservas para tu familia evita que un mal arranque se lleve por delante toda tu tranquilidad. Antes de dar el paso, conviene sentarse a hacer un plan realista de cuánto necesitas para vivir, cuánto puedes arriesgar y en qué plazo esperas que el proyecto se sostenga solo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto está exento en la indemnización por despido?
Está exenta la indemnización obligatoria según el Estatuto de los Trabajadores, con un límite máximo de 180.000 €. Lo que supere esa cifra, o lo que se cobre por encima de lo que marca la ley, tributa como rendimiento del trabajo.
¿Dónde meto el dinero mientras decido qué hacer?
Para el dinero que puedas necesitar a corto plazo, lo prudente es un producto seguro y líquido como un fondo monetario, un depósito o letras del Tesoro. Así no pierdes disponibilidad ni asumes riesgo de mercado mientras planificas.
¿Me conviene aportar a un plan de pensiones con la indemnización?
Puede tener sentido si u